«Todo lo que se puede hacer voy, lo intento y casi siempre lo hago.»

 

Francisco García , Cisco (Córdoba 1982) sufrió un accidente haciendo snowboard en Austria que le dañó la médula espinal. Pero él ha proseguido su camino en el deporte y en la vida en silla de ruedas. Su objetivo ahora es participar en las Paraolimpiadas de Tokyo 2020 en la modalidad de tenis en silla. Este mes es nuestro protagonista en #somosextraordinarios. Hablamos con él sobre su historia y sus retos:

 

Por lo que tengo entendido, ya jugabas a tenis antes del accidente. ¿De dónde viene esa afición?

Mi familia pertenecía a un club de tenis y desde pequeño siempre he estado con una raqueta en la mano, si bien hasta los 24 años no comencé a jugar de manera continuada (de pequeño alternaba tenis, frontón, ping pong y sobre todo fútbol). Desde los 24 años jugaba tres días por semana y participaba en torneos locales. Me gustaba mucho el tenis, pero el snowboard superaba esa afición. Digamos que el tenis era afición y el snowboard pasión. De hecho, muchas semanas, por culpa de los golpes que me daba haciendo snowboard los fines de semana, no podía jugar al tenis entre semana, por los dolores.

 Cómo fue cambiar al tenis en silla? ¿Qué fue lo más difícil?

Hay un cambio grande, porque pasas de correr rápido a por la bolas, a casi ni poder moverte del sitio, porque al principio estás muy torpe con la silla. Manejar la silla no es fácil, y si encima llevas la raqueta en la mano, mucho peor. Digamos que era una lucha interna entre la pasión a un lado de la pista, y la frustración al otro lado. Pero me divertía mucho, y seguí jugándo. Luego comprobé que el circuito estaba muy profesionalizado, era un reto grande y bonito, y me motivé muchísimo. En tenis en silla cambia un poco el patrón de juego, hay que entrar, golpear y salir para abrir la pista y poder alcanzar bolas largas. Eso me ha costado mucho asimilarlo.

Y ahora tienes la vista puesta en los Juegos de Tokio 2020. ¿Cómo te preparas para enfrentar este reto?

Entreno de lunes a viernes, unas tres horas: una hora en gimnasio y dos horas en pista. Los sábados a veces voy al gimnasio a hacer trabajo de recuperación, pero normalmente el fin de semana intento descansar bien para recuperar y afrontar la nueva semana en perfectas condiciones. Juego unos 15 – 20 torneos anuales.

Otra de tus pasiones es viajar. ¿Qué viaje destacarías de todos los que has hecho?

Siempre me ha encantado viajar. Sudamérica es mi lugar favorito, seguido de Asia. De hecho, una de mis mayores preocupaciones tras la lesión era que pensaba que no podría seguir viajando como hasta ahora. Por suerte me equivocaba, y con una moto que uso en los viajes puedo moverme por casi cualquier terreno. Desde la lesión he estado en Japón, Costa Rica, Panamá, Marruecos, Sri Lanka, sur de India… sitios que no están en absoluto adaptados. Todos han sido muy especiales por diferentes maneras, pero si tuviera que elegir uno probablemente sería Japón, porque Raquel y yo fuimos a los 8 meses de lesionarme, lo que es algo impensable y fue el viaje que me demostró que podía disfrutar muchísimo en silla de ruedas.

¿Estás planeando algún viaje nuevo?

De placer ninguno. En Navidad estuve en las Islas Azores con un amigo y lo pasamos muy  bien. Ahora toca centrarnos en la temporada y este año tengo torneos en Italia, Francia, Suiza, Bélgica, Croacia… muchos lugares de Europa. Si bien por el torneo no tengo tiempo de mucho más, tras los partidos de cada jornada siempre me doy una vuelta por las ciudades. Soy muy curioso y me gusta ver lo que esconde cada ciudad.

Tu compañera de viajes es tu mujer, Raquel. ¿Qué supone para tí tener su apoyo para luchar por tus sueños desde el primer momento?

Ella siempre ha sido clave en todo, tanto antes como después de la lesión. Cuando estamos juntos parece que los problemas no existieran. Es la persona con quien mejor me lo paso y con quien más me gusta estar y viajar. Los primeros meses tras la lesión fueron los más duros, y desde el principio estuvo a mi lado en todo momento.

Si tuvieras delante a alguien con sueños tan grandes como los tuyos que tenga que superar una dificultad como la tuya, ¿qué le dirías?

Primero le daría la enhorabuena por tener sueños grandes. Ya sean grandes o pequeños, el tener sueños, el tener objetivos, mantiene a una persona viva. Una vez los tienes, hay que luchar por ellos, esforzarse mucho y saber que llegarán muchas dificultades y que no te puedes venir abajo. Y si te vienes abajo, que sea solo un momento y te levantes rápido.  También que debe tener claro que aunque se esfuerce mucho, hay probabilidades de no lograr el sueño o el objetivo, es una de las posibilidades cuando te embarcas en algo grande. Y no hay que dramatizar si no se logra, porque se ha dado todo y se ha disfrutado haciéndolo. Es muy importante saber disfrutar el camino, el día a día.

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